miércoles, 5 de febrero de 2014

My life it's true

Con una sonrisa, un verde en la mano y la botella de whisky al lado. Solo quería sentir felicidad por unos minutos.
"El mundo es bello, pero no las personas que hay en él" pensaba mientras recordaba su infancia, tan despreocupada aunque allí es donde empezó su dolor, empezando con que este mundo casi la elimina al nacer, años en hospitales, la mujer que le dio la vida con moratones por alguien que no la merece.
Una noche como otra esperando a que venga su madre del trabajo para abrazarla. Su pobre bisabuela dándole el cariño que le faltaba.
Llaman a la puerta, pensaba que era su madre, fue con una sonrisa en la cara pero resulto ser él, ese hombre al que le tiene que llamar papá. Con una mirada de odio en sus ojos, la aparto de los brazos de su bisabuela y la llevó muy lejos de todos los que la quieren. Pobre niña de 4 años.
Una calada para olvidar ese recuerdo.
El mundo no tiene piedad con ella. Cuando creyó que todo estaba bien, su madre se separa de ella para poder darle la oportunidad de una vida mejor.
La pequeña rubia con ojos rojos todas las noches, dormía gracias a los tranquilizantes. Solo tenia 5 años.
La gente despreocupada mirándola mal mientras da otro sorbo al whisky.
No todo es malo en su existencia. Se fue lejos, muy lejos. Donde estaba su madre y al fin tenia una familia que la apoyaba y la quería. Un nuevo padre.Esos preciosos momentos en la playa, esos lujosos hoteles, amigos, sus primeras veces, risas, sonrisas, berrinches por cosas insignificantes. En fin... se le puede llamar felicidad. Esa pequeña felicidad llamada hermana.
De repente se le curvan los labios. De fondo sonando Bob Marley.
Se imagino que estaría así de bien mucho tiempo, pobre ilusa.
Una mañana cambio el resto de su vida. Mientras dormía tenia un sueño perfecto, un cuento. La despertó su hermana con lagrimas en los ojos y le dijo: "papá se muere". Pensó que era una broma, fue al cuarto de sus padres. Vio a su madre desconsolada. Su padre, realmente estaba muerto.
Allí acostado, sin aliento, sin mover un musculo.
Ese momento marcó el resto de su vida.
Seguía sin poderlo creer. ¿Por qué la abandonó de esa manera? Caía, se estrellaba con la realidad. Un agujero del que nunca pudo salir.
16 primaveras y ya luchando con la misma realidad.